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lunes, 13 de octubre de 2014

Quiche de cebolla y pimientos caramelizados



Las posibilidades que ofrecen las quiché son innumerables. Teniendo una base de masa quebrada (fácil de preparar si decides hacerla tu mism@) y abriendo el frigorífico y/o la despensa para ver con que ingredientes cuentas, puedes tener una estupenda cena o comida en unos cuantos minutos.
Yo tenía unos pimientos caramelizados (receta AQUÍ) que había hecho para unos canapés y pensé que igual ese saborcillo dulzón quedaría bien en una quiché y no, no me equivoqué. Quedó riquísima y os animo a que la probéis.¡ Irresistible !

INGREDIENTES: (Para 2 moldes medianos)

  • 1 lámina de masa quebrada
  • 2 cebollas grandes
  • pimientos caramelizados rojos
  • pimientos caramelizados amarillos 
  • 3 huevos
  • 2 yogures griegos naturales sin azúcar
  • sal
  • aceite de oliva
  • 100 gr de queso rallado (emmental o el que más os guste)











ELABORACIÓN:


Lo primero será hacer los pimientos confitados o caramelizados. La receta podéis encontrarla AQUÍ 

Pelamos las cebollas y las laminamos en juliana fina. Ponemos una sartén a fuego bajo con una cucharadita de aceite de oliva y pochamos a fuego lento las cebollas.

Precalentamos el horno a 200º

Pincelamos los moldes con un poquito de aceite de oliva. Estiramos la masa quebrada y forramos con ella los moldes. Pinchamos la base con un tenedor, cubrimos con papel de hornear, ponemos encima un peso (yo utilizo unos garbanzos que tengo solo para ese uso) y horneamos durante 10 minutos.

Batimos los huevos con el yogur y salpimentamos.

Cubrimos la masa quebrada prehorneada con la cebolla pochada y repartimos por encima los pimientos caramelizados. Vertemos la mezcla de yogures y huevos y cubrimos con una capa de queso rallado.

Horneamos a 200º entre 20 y 30 minutos. Estarán hechas cuando pinchemos con una brocheta y esta salga seca.

Si vemos que durante el horneado se doran en exceso los bordes de la masa quebrada, la cubrimos con una lámina de papel de aluminio hasta finalizar la cocción.

Servimos templadas.


 NOTAS:

En mis quiché siempre utilizo yogures naturales (más parecidos a la crème fraîche) , en lugar de nata, por aquello de la salud y las calorías. Pero si preferís usar nata, con 200 ml será suficiente para esta receta.



domingo, 20 de abril de 2014

Quiche de alcachofas



Me gustan tanto las alcachofas que cuando están de temporada las hago de mil maneras diferentes. En esta ocasión les ha tocado en fortuna ir como ingrediente principal de una quiche. Rica y crujiente por fuera y jugosa por dentro, simplemente deliciosa.


Os voy a dar unas cuantas  razones por las que debemos incluir en nuestra dieta esta rica hortaliza:

1) La alcachofa es una verdura con un bajo contenido calórico, ya que solo contiene 40/50 calorías,
2) Nos ayuda a reducir los niveles de colesterol en sangre, además de ayudarnos a disminuir la presión arterial
3) Son diuréticas, consiguen que evitemos la retención de líquidos y  nos ayudan a eliminar toxinas
4) Es un alimento depurativo que regulariza el intestino y nos ayuda con los problemas digestivos y metabólicos.
5) Nos ayuda a fortalecer el sistema inmunitario
6) Tiene altos niveles en fibra y por lo tanto va genial para el tránsito intestinal.
7) Ayuda a rebajar los niveles de azúcar en sangre, por tanto ayuda en la prevención y tratamiento de la diabetes.

Y si os gustan las quiches, os recomiendo que toméis nota de esta, porque está muy rica


INGREDIENTES: (Para 2 moldes medianos)

  • 1 Lámina de masa quebrada
  • 6 alcachofas
  • 2 huevos
  • 2 yogures griegos naturales sin azúcar
  • 100 gr de queso rallado (He utilizado queso de Roncal)
  • Mantequilla para engrasar los moldes







ELABORACIÓN:

Limpiamos bien las alcachofas, eliminando las hojas duras y parte del tallo, cortamos las puntas y las dividimos en cuartos.
Las cocemos en una cacerola con agua hirviendo y un poco de sal , alrededor de 5 minutos, de modo que queden un poco enteras, porque terminarán de hacerse en el horno. Retiramos del agua y reservamos sobre papel absorbente, para dejarlas lo más secas posible.

Precalentamos el horno a 200º

Estiramos la lámina de masa quebrada y forramos los moldes ya untados con una capa fina de mantequilla. Pinchamos la base y cubrimos con una lámina de papel de hornear, poniendo algo de peso encima (yo utilizo unos garbanzos que tengo solo para este uso). Horneamos 10 minutos.

Mientras tanto batimos los huevos con los yogures. Salpimentamos.

Sobre la masa quebrada ponemos los cuartos de alcachofa. Vertemos la mezcla de los yogures y los huevos y cubrimos con abundante queso rallado.

Horneamos entre 20 y 30 minutos. Al pinchar con una brocheta esta ha de salir seca.

Si vemos que se doran en exceso los bordes de la masa quebrada, cubrimos con un trozo de papel de aluminio.

Servimos templada.

NOTAS:

Para que las alcachofas no ennegrezcan cuando las tenemos cortadas, hay que ponerlas en un bol con agua muy fría y cubiertas con perejil fresco.
Hay quienes las frotan con un limón por todos los lados, pero para mi gusto eso las deja con sabor a limón y a mi no me va.

En todas mis quiches sustituyo la nata por yogur, para hacerla más saludable y menos calórica. Pero siempre podeis añadirle la nata en sustitución del yogur, si así os gusta más.

Me gusta mucho el sabor de nuestros quesos y en mi casa uno de los preferidos es el Roncal , un queso hecho con leche de oveja y que se elabora en el valle de Roncal, en el Pirineo navarro. De sabor intenso, con un ligero toque picante y mantecoso en el paladar.


lunes, 3 de marzo de 2014

Judías verdes con tomate y huevo escalfado






Imagino que en este mundillo en que nos movemos, a parte de una serie de blogs de referencia, todos tenemos nuestros chefs preferidos. A mi unos me gustan por cómo hacen y entienden la cocina, otros  por su estética a la hora de elaborar las recetas, otros por su originalidad en la presentación y/o en la combinación de ingredientes, otros por su sencillez y la manera de explicar los platos... Uno de mis referentes es el magnífico cocinero guipuzcoano Martín Berasategui. Me gusta su manera de elaborar las recetas con productos de nuestra tierra y de temporada, explicándolas de tal modo que parece fácil cualquier elaboración; además es tan generoso que en sus intervenciones nos suele regalar muchos trucos para hacernos la cocina aún mucho más sencilla. Me encanta el programa que hace junto a David de Jorge, Robinfood, son muy grandes y simpáticos.

El plato que veis es una elaboración suya. En mi casa lo había hecho cientos de veces (igual miles quedaría algo exagerado, pero por ahí anda la cosa jajaja) , aunque nunca se me había ocurrido escalfarle  huevos, ni había utilizado el truquito que nos enseña para que las judías nos queden verdes después de la cocción. Por lo que en lugar de hacerle un plato mío, lo hago de Martín Berasategui, que tiene más empaque  ;)

Espero que os guste y disfrutéis de esta sencilla, asequible y fácil receta, porque las judías hechas de este modo están buenísimas.


INGREDIENTES:

  • 800gr de judías verdes
  • 2 cebolletas tiernas
  • 3 dientes de ajo
  • 400 gr de tomate frito casero 
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 huevos
  • sal
  • pimienta
  • pimentón de la Vera (dulce o picante, según guste) (opcional)

 


ELABORACIÓN:

Eliminamos las puntas y las hebras (si las tuviera) de las judías verdes. Las cortamos en dos mitades a lo largo y las troceamos. Las lavamos.
Las cocemos en agua hirviendo con sal durante 10 minutos (darle más tiempo si os gustan más hechas, yo las tuve 15minutos) en este punto quedarán al dente. Las retiramos del agua, pero guardamos ese agua en el que las hemos cocido.

Truco: Para que no se nos vaya el color verde, las cocemos sin poner la tapadera de la cacerola, es decir destapadas.

Mientras se nos cuecen las vainas. Ponemos un par de cucharadas de aceite de oliva en una sartén y doramos los ajos que habremos laminado. A continuación añadimos las cebolletas que habremos picado en trocitos pequeños. Salpimentamos y dejamos que suden alrededor de 7 minutos, sin que coja color. Añadimos una cucharadita rasa de pimentón de la Vera (es opcional)
Incorporamos el tomate frito, removemos bien y dejamos cocer unos 5 minutos más.
Escurrimos las judías verdes y se las añadimos al tomate, mezclamos bien y dejamos cocer un par de minutos más. Si vemos que es necesario, añadimos un poco de caldo de la cocción de las judías; rectificamos de sal y pimienta.
Cascamos un par de huevos (para mí solo uno ;) ) sobre las vainas, tapamos y dejamos que cuaje.

Servimos inmediatamente, espolvoreando el huevo con un poquito de sal y una pizca de pimentón.







Fuente: Martín Berasategui para Robinfood

martes, 21 de enero de 2014

Espaguetis integrales con brócoli, calabaza y queso azul




 En una dieta sana y equilibrada no podemos olvidarnos de uno de los alimentos más completos y recomendables: La pasta.

Hoy día es uno de los alimentos más típicos y apreciados de la dieta mediterránea. A ello contribuye su capacidad de conservación, su fácil preparación y la gran cantidad de platos que podemos elaborar con ella, ya que combina a la perfección con multitud de ingredientes, lo que nos permite prepararla como entrante, guarnición o plato único,en sopa, en ensalada, y hasta como postre...
Se recomienda consumirla al menos una vez a la semana, alternándola con platos de legumbres y arroz.

La receta de hoy, además de ser una manera muy saludable de comer pasta y verduras, he de deciros que esta  riquísima, por lo que os animo a que la preparéis de esta forma. Pero si sois de los que os gusta con salsa, al final os indico como hacer una rica salsa, con pocas calorías y que le va de maravilla a este plato.





INGREDIENTES:

  • 350 gr de espaguetis integrales
  • 500 gr de brécol o brócoli
  • 250 gr de calabaza (sin piel)
  • 100 gr de queso azul
  • 2 o 3 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  •  sal


 



ELABORACIÓN:

Hervimos los espagueti en abundante agua con sal hasta que estén al dente. Los escurrimos y refrescamos con agua fría para detener la cocción. Volvemos a escurrirlos y reservamos.

Eliminamos el tronco grueso del brócoli y lo separamos en ramitos pequeños. Los cocemos unos 7 minutos en agua con sal. Escurrimos muy bien y reservamos.

Quitamos la piel y las pepitas a la calabaza. La troceamos en cuadraditos y los ponemos en una fuente plana de vidrio o cualquier otra apta para el microondas. Salamos ligeramente los trocitos de calabaza, cubrimos y cocemos 4 minutos en el microondas a potencia máxima. Comprobamos el grado de cocción por si necesitara algo más de cocción. Reservamos.

Pelamos los dientes de ajo y los cortamos en láminas finitas. Calentamos el aceite en una sartén y freímos hasta que queden doraditas. Retiramos las láminas y reservamos.

En ese mismo aceite, añadimos los espagueti y los rehogamos. Los sacamos de la sartén y los servimos en los platos.
A continuación rehogamos  el brécol y los trocitos de calabaza. Repartimos sobre los espaguetis.

Distribuimos por los platos las láminas de ajo frito y desmenuzamos el queso azul, incorporándolo al resto del plato.

Servimos inmediatamente.

NOTAS:

Para hacer este plato podéis utilizar también macarrones tallarines, fettuccine...

Las cantidades de brócoli y calabaza son orientativas, según os apetezca poner más o menos de una u otra.

Si os gusta que vuestros platos lleven salsa podéis hacer una calentando 200ml de leche evaporada y fundiendo en ella el queso azul, removéis bien, salpimentáis y regáis la mezcla de pasta y verdura con ella.


Fuente: Adaptación Revista Lecturas


jueves, 19 de diciembre de 2013

Involtini de calabacín con couscous de gambas y setas


 


Pasan los días, pasan los meses y cuando nos queremos dar cuenta estamos preparando las fiestas de Navidad y con ellas, concluyendo un nuevo año. El algunos casos, espero que muchos, habrá sido un año bueno, quizás en la mayoría y por aquello del largo padecimiento de la crisis, regular y lamentablemente en algún que otro, malo. Pero lo más importante es que seguimos aquí, compartiendo recetas y contándonos algunas cositas de nuestras vidas, porque al fin y al cabo no debemos olvidar nunca que lo único importante es vivir.


Y no me enrollo más, pero sigo con el rollo jajaja. Hoy os muestro un plato ligero, fresco, lleno de sabor y muy rico. Lo he llamado "involtini" por aquello de la forma, porque no tiene ninguna connotación italiana más allá del nombre. La presentación me pareció bonita.

Podéis servirlos como aperitivo, entrante o acompañamiento; en cualquier caso resultan deliciosos.



INGREDIENTES: 

  • 2 calabacines
  • 250 gr de gambas
  • 150 gr de setas (Shitake, champiñón,nameko, seta de cardo...)
  • 2 o 3 dientes de ajo
  • 200 gr de cous cous
  • 200 ml de agua
  • sal
  • aceite de oliva virgen extra
  • un poco de mantequilla



 ELABORACIÓN:

Lavamos bien el calabacín y con ayuda de una mandolina o un cuchillo y buen pulso ;-) cortamos tiras a lo largo, procurando que sean finas.
Salamos ligeramente las tiras de calabacín y las ponemos en una fuente plana, unas al lado de las otras. Cubrimos con papel film y las cocinamos en el microondas durante 2 minutos a potencia máxima.
También podéis asarlas en una parrilla o sartén (humedeced el fondo de la sartén con unas gotas de aceite) hasta que las tiras de calabacín estén blandas y manejables, pero firmes.
Y si os gusta el horno, tan solo tenéis que extender las tiras sobre la bandeja, añadirles unas gotitas de aceite por encima y hornealas a 180º, unos 10 minutos. Precalentar antes el horno.

Mientras se hace el calabacín, llevamos a ebullición el agua, añadiéndole un poco de aceite y sal. Retiramos el recipiente del fuego y vertemos el cous cous. Removemos y dejamos reposar 3 minutos.
Añadimos un poco de mantequilla y volvemos a colocar el recipiente a fuego lento durante 2 o 3 minutos, removiendo regularmente con el tenedor. Reservamos.

Quitamos las cabezas y la piel a las gambas.
Limpiamos las setas y troceamos las más grandes.
Ponemos una cucharadita de aceite de oliva en una sartén, añadimos los dientes de ajo picados y troceados en cuadraditos pequeños y cuando empiecen a tomar color, añadimos las gambas y a continuación las setas. Salamos ligeramente.
Removemos bien un par de minutos a fuego alto hasta que estén en su punto.

Mezclamos el cous cous con las gambas y setas al ajillo.
Cruzamos dos tiras de calabacín y rellenamos con la mezcla, cerramos con un palillo.
Si nos decidimos a prepararlas en forma de rollito, ponemos una cucharadita de la mezcla en un borde de la tira de calabacín y enrollamos sobre si misma.

Servimos.










lunes, 28 de octubre de 2013

Quiche de cebolla y tomates de ristra





Como bien sabréis ( y si no es así,  trato de explicároslo) la quiche es un tipo de tarta salada, derivada de la cocina francesa (quiche lorraine) que se elabora principalmente con huevos batidos y crema de leche fresca y espesa, a la que con el tiempo se le han ido añadiendo otros ingredientes: queso rallado (pasándose a denominar  quiche vosgienne, de la región francesa de los Vosgos), tiras de panceta o jamón, cebollas pochadas o fritas ( quiche alsacienne, típico de la región de Alsacia). La variante popular dentro de la cocina francesa es la denominada tarte tourangelle que incluye en su elaboración panceta ahumada y rillettes
También están muy extendidas otras variantes como la  quiche mediterránea, que incorpora hortalizas propias de la cocina mediterránea:  Pimientos, calabacín, chmapiñones, puerro, tomates ( provençale ),  espinacas (quiche florentine).

Después de lo dicho, esta receta la encuadraría dentro de las variantes de quiches mediterraneas, aunque mi propósito no era otro que el de hacer una quiche con los riquísimos tomates de ristra que me traje este verano de Castellón y como la cebolla me encanta, pues le añadí una buena cantidad. El resultado fue un escándalo de rica, riquísima



INGREDIENTES:

  • 1 lámina de masa quebrada
  • 3 cebollas
  • 8 tomates de ristra
  • 1 bola de mozzarella
  • orégano
  • 2 huevos
  • 1 yogurt griego natural (125 gr)
  • 1 cda de aceite de oliva virgen extra 








ELABORACIÓN:


Cortamos las cebollas en juliana fina y las pochamos a fuego lento con una cucharada de aceite de oliva. Las salamos. Reservamos.

Precalentamos el horno a 200 º, con calor arriba y abajo.

Untamos el molde con un poquito de aceite o mantequilla y amoldamos la masa quebrada a él. En este punto podemos hacer el adorno que más nos apetezca con los restos de masa, en este caso he hecho un trenzado.
Pinchamos el fondo con  un tenedor, cubrimos con el papel vegetal donde viene la masa y esparcimos por encima unos garbanzos (los guardamos para otras quichés) o unas bolitas de cerámica que venden para darles este uso.

Horneamos ( a ciegas, se denomina) durante 15 minutos.

Mientras tanto vamos cortando los tomates. En este caso he utilizado tomates de ristra, que están riquísimos, pero podéis utilizar tomates cherry o un buen tomate.

Batimos los huevos y el yogur y les añadimos una pizca de sal. Yo utilizo el yogur porque me gusta más que la nata y porque tiene menos grasa, pero si preferís la nata tan solo tenéis que sustituir este por 200 ml de nata.

Una vez que hayamos horneado la masa, retiramos los garbanzos y el papel vegetal y rellenamos con la cebolla pochada, vertemos el batido de huevos y yogur y repartimos los tomates y espolvoreamos con orégano por encima de ellos. Cortamos la mozzarella a pellizcos y la repartimos por toda la quiché.

Horneamos a 180º, con calor arriba y abajo, durante 20 o 25 minutos.





NOTAS:

El tipo de tomate que he utilizado se denomina "de ristra"

El tomate de ristra es la variedad de tomate que más aguanta fuera de la nevera, se cultiva todo el año. Tiene mucho sabor y es ideal para untar en pan. Procede de Castellón, de donde es autóctono. Tienen un alto contenido de vitamina C y E por lo que son un gran antioxidante, reduce el riesgo de cáncer y es beneficioso para el corazón. Se cosen  en ristras (de ahí su nombre) y se conservan colgados en el lugar más fresco y seco, se conserva durante varios meses.

Como ya he comentado,  me he acostumbrado a prescindir de la nata y utilizar yogurt en este tipo de preparaciones, además de restar grasas y calorías, me gusta su sabor y textura.
También se puede sustituir la nata por leche evaporada, con solo un 8% de materia grasa.

Si en lugar de ponerle orégano, ponemos albahaca el sabor también quedará espectacular.



jueves, 12 de septiembre de 2013

Morcilla vegetal, vegetariana o de verano


 


En mi busqueda de platos saludables me encontré con esta magnífica receta, al menos para mi y espero que también para los que me leéis. Su sabor, textura y aspecto es muy similar al de las morcillas hechas con sangre, cebolla y piñones, de ahí su nombre. No cabe ninguna duda de que lo sano no está reñido con lo apetitoso.

Desde que la descubrí la he hecho muchas veces y la he servido de muy diferentes maneras: como aperitivo, acompañando a otros platos, mezclada con cous-cous, como segundo plato con un huevo frito o poché por encima y hasta de relleno de empanadillas; he de deciros que me ha gustado de todas las maneras. Y a pesar de su nombre y de que el verano está tocando a su fin, no quería dejar pasar la ocasión de compartir con vosotr@s esta receta.

Ya sabéis que la berenjena es como una esponja y  absorbe muchísimo aceite, por ese motivo la he hecho en el microondas, porque con un par de cucharadas de aceite queda estupendamente. Pero como se que hay personas a las que no les gusta utilizarlo, podéis hacer la misma receta sofriendo la picada de berenjenas y cebolla al modo tradicional, dejándola después sobre un colador para eliminar el exceso de aceite.






INGREDIENTES:

  • 2 Berenjenas grandes
  • 1 cebolla grande
  • 1 cucharadita de orégano
  • un puñado de piñones
  • sal
  • aceite de oliva virgen extra


 



ELABORACIÓN:

Lavamos y secamos las berenjenas. Quitamos la parte del rabo y cortamos en cuadraditos muy pequeños (yo utilizo la picadora)

Limpiamos la cebolla y la cortamos en cuadraditos muy pequeños (también utilizo la picadora, para que ambas queden del mismo tamaño)

Ponemos las hortalizas cortadas en un bol apto para el microondas, añadimos la sal, el orégano y un par de cucharadas de aceite de oliva. Removemos bien para que se mezclen todos los ingredientes y llevamos al microondas, a potencia máxima durante 10 minutos, durante ese tiempo removeremos la mezcla un par de veces y probaremos el punto de sal y orégano.

Tostamos los piñones y se los añadimos al sacar la preparación del microondas. Removemos para que se repartan bien.

Servimos templada o fría.






 NOTAS:

En algunos blogs he visto que cortan las berenjenas, las salan para que pierdan el amargor, dejan reposar una media hora, se lavan, escurren, secan  y luego proceden con la receta. Yo hago eso tan solo cuando voy a freír las berenjenas, pero si son frescas y tiernas no hace falta, os aseguro que no amargan

También he visto que hay quien fríe las berenjenas por un lado y la cebolla por el otro. Para mi gusto no varía nada si se hace de ese modo o sofriendo a la vez las dos.

Si no os gusta la piel de la berenjena se la podéis quitar, pero os quedará un poquito más blanquita.



viernes, 6 de septiembre de 2013

Tzatziki casero



El tzatziki es una salsa típica de la cocina mediterranea, más en concreto de la griega y turca. Está hecha a base de pepino, yogur y hierbas frescas y para mi es una de las salsas más ricas y refrescantes del verano. 
Es un estupendo dip, servido con zanahoria u otras hortalizas, unos saladitos, pan de pita... y también es la perfecta acompañante de carnes o pescados. Y por si fuera poco es sencillisima de hacer.

Seguro que muchos de vosotros la conocéis y la habéis degustado, pero para quienes aún no habéis probado esta deliciosa salsa o no conocéis la receta, aquí os dejo  la mía. Daos prisa, antes de que acabe la temporada de pepinos



INGREDIENTES:

  • 1 pepino
  • 1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de menta fresca picada
  • 300 gr de yogur griego natural
  • sal
  • pimienta blanca
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  •  el zumo de medio limón
  • (opcional) 1 cucharadita de vinagre de vino blanco

 


   

ELABORACIÓN:

Pelamos y rallamos finamente el pepino (si no te gustan o se te indigestan las semillas puedes eliminárselas antes con un cuchillo) 
Añadimos una pizca de sal a la ralladura de pepino y la depositamos sobre un colador para que escurra gran parte  del agua que contiene. Después lo secamos bien con papel absorbente.

En un bol ponemos un diente de ajo prensado o muy machacado de modo que nos quede como una pasta, una pizca de pimienta blanca, la menta fresca picada, el aceite, el limón y el yogur griego. Mezclamos todo bien .
Prueba el sabor y si te gusta que tenga un toque más agrio, añádele la cucharadita de vinagre

Añadimos la ralladura de pepino ya escurrida y seca. Mezclamos bien.

Dejamos enfriar el tzatziki en el frigorífico hasta el momento de servir.






NOTAS:

También podéis emplear perejil o eneldo en lugar de menta (yo a veces utilizo hierbabuena y le da un sabor muy rico)

También podemos utilizar un yogur natural (no griego) y para que nos quede más cremoso, lo que haremos será dejarlo sobre un colador para que escurra el suero y nos quede más denso.




lunes, 8 de julio de 2013

Zanahorias aliñadas o aliñás



De siempre me han gustado las zanahorias, tanto que hasta el pediatra de mis niños tuvo que recomendarme que dejara de dárselas, porque los pobres se me estaban poniendo naranjas jajaja Y no es ninguna broma, es la pura verdad.

Las de la receta de hoy os las aconsejo, aunque no seáis tan fans de ellas como yo, porque os van a encantar. Servido con una cervecita bien fría, es un aperitivo genial.
Suelo hacer un tarro grande y además de tomarlas como tapeo,  también se las añado a alguna que otra ensalada o me sirven para acompañar un plato de carne o pescado.

Seguro que much@ las consumis con frecuencia, es una tapa habitual en los bares andaluces, sobre todo malagueños, en  época estival. Para los que aún no hayáis tenido el gusto de probarlas, os dejo la receta. Os aseguro que repetiréis y además, como siempre digo en este blog, es una receta fácil, rápida y económica.



INGREDIENTES:

  • 1/2 Kg de zanahorias
  • 4 dientes de ajo 
  • 1/2 cucharada de comino molido
  • 1 cucharada de orégano seco
  • 1/2 cucharadita de pimentón dulce de la Vera (opcional)
  • 1/2 cucharada de perejil picado
  • 50 cc de vinagre de Jerez
  • 50 cc de agua
  • sal
  • Aceite de oliva virgen extra


 




ELABORACIÓN:

Pelamos las zanahorias y las llevamos al fuego en una cacerola con agua fría. Cuando el agua comience a hervir, bajamos el fuego y dejamos que se cuezan.

Las pinchamos para comprobar que están cocidas. Deben quedar enteritas, porque si cuecen demasiado se desmoronaran. Escurrimos y reservamos hasta que se enfríen.

Cortamos las zanahorias en rodajitas pequeñas, las ponemos en un tarro de cristal
Mientras tanto ponemos en un mortero los dientes de ajo, el comino, el orégano, el perejil y la sal, majamos todo bien y se lo incorporamos a las zanahorias. (añadir un poco de agua de las zanahorias al mortero, para aprovechar bien todo el aliño)
Agregamos el vinagre y el agua (yo he aprovechado el agua de cocer las zanahorias ya frío, para que no se pierdan las vitaminas)
 Removemos bien para que se impregnen todas las rodajas de zanahoria y dejamos enfriar en la nevera al menos 8 horas, para que cojan bien el aliño.
En el momento de servirlas las escurrimos bien de todo el líquido del aliño y las servimos con un buen chorreón de aceite de oliva virgen. Rectificamos de sal si fuera necesario.









 Fuente: De la Vista al Paladar



lunes, 24 de junio de 2013

Salmorejo Cordobés





 Comprendo que esta entrada no os suene a nada nuevo, somos muchos los blogger que en esta época del año publicamos entradas de salmorejos, gazpachos y sopas frías. Normal, con estos calores lo que más apetece es tomar platos que nos refresquen ;D

En mi caso es casi imprescindible que la suba al blog, pues tiene delito que no la tenga cuando mi marido y su familia son cordobeses y yo me pierda por un buen salmorejo; desde que llegan los calores hasta que se marchan,  en mi frigorífico no falta una buena jarra de gazpacho. Pensé que tenía la receta de salmorejo, pero alguien me preguntó por ella, en el índice.  No la encontraba, ¡pero cómo la iba a encontrar, si se me había pasado por alto! 

Pues aquí está, un Sr Salmorejo, con todos sus avios y perdonad la inmodestia, pero si digo que está rico, me quedo muy corta, está riquísimo. Bien fresquito es para quitarse el sombrero... cordobés, naturalmente
 ; D


INGREDIENTES:

  • 1 Kg de tomates en rama
  • 200 gr de pan del día anterior
  • 1 diente de ajo
  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra
  •  más o menos 75 ml de vinagre suave (opcional)
  • 2 o 3 huevos duros
  • jamón curado






ELABORACIÓN:

Utilizamos un pan del día anterior, que cortaremos en trozos pequeños  y depositaremos en una fuente.

Pelamos los tomates : Hacemos una cruz en la base del tomate, los sumergimos un minuto en agua hirviendo (notaremos como la piel donde le hemos hecho el corte, se separa)  y acto seguido, los pasamos a un bol con agua muy fría. Con este operación de ESCALDADO la piel sale practicamente sola.
Troceamos los tomates y cubrimos con ellos el pan troceado. Salamos y cubrimos la fuente con un plato o papel film, para que los tomates empiecen a "sudar" y empapen el pan. Reservamos unos minutos.

Pelamos el diente de ajo y le añadimos la mitad. Yo suelo añadirle la mitad y cuando lo pruebo para ver si está bien sazonado, decido si le añado la otra mitad o lo dejo tal cual; más vale ser un poco cauteloso a pasarnos con el ajo.

Incorporamos el aceite de oliva virgen extra y la mitad del vinagre y batimos mucho (mucho, mucho) para que nos quede con una textura muy fina. Probamos y decidimos si esta bien de sal, vinagre o ajo, según te guste más o menos fuerte.

Lo tapamos y dejamos unas horas en el frigorífico, para tomarlo fresquito.

A la hora de servir incorporamos los huevos duros, pelados y picados y el jamón serrano picado. También podemos regar por encima con un hilo de aceite de oliva


NOTAS:

El éxito de este plato depende de la calidad de los productos, ya que todo va en crudo. Es importante que los tomates estén bien rojos, maduros, pero no pasados, con la piel tersa.

Utilizar un buen aceite de oliva virgen extra es imprescindible. Hay que tener en cuenta que no tenga un sabor muy predominante o amargo.

El vinagre es opcional, hay quien se lo pone y quien no; a mi me gusta. Dependiendo del tipo de vinagre le pongo más o menos cantidad, por eso no se lo pongo todo de golpe, si no que pruebo y decido si añadirle más o menos. Si el vinagre es de Jerez, con dos o tres cucharadas es suficiente.

Como más me gusta es acompañado de huevo duro y jamón serrano, pero hay otras muchas opciones. Tal y como lo presento aquí es el salmorejo clásico






martes, 9 de abril de 2013

Brócoli a la vinagreta de naranja y almendras.



Y como no solo de dulces y platos acompañados de ricas salsas se alimentan nuestros cuerpos serranos, hoy toca un plato de verdura saludable, nutritivo y muy adecuado para empezar a probarnos los bikinis y bañadores de la próxima temporada. ¡Miedo me da!  :O

Reconociendo las muchas y buenas cualidades del brócoli (aporta grandes cantidades de vitamina C, ácido fólico y beta caroteno. Sin apenas calorías, es una fuente notable de calcio, potasio, fósforo, hierro y vitaminas. Aliado contra el colesterol. Protector del cerebro, cardiosaludable...) y a sabiendas de que me gusta, el caso es que lo cocino más bien poco ¿?

En la receta de hoy, he cocido las verduras al vapor, para conservar la mayoría de los nutrientes, y las he aliñado con una vinagreta  suave y deliciosa, que espero os guste tanto como a mi.


INGREDIENTES:

  • 800 gr aproximadamente de brócoli
  • 10 gr de almendras tostadas sin piel
  • 20 gr de almendras laminadas
  • 6 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de vinagre de vino blanco
  • 1 naranja
  • 3 zanahorias
  • 1 o 2 patatas según tamaño
  • Sal
  • Pimienta
 





ELABORACIÓN:

Tostamos ligeramente las láminas de almendra en una sartén (sin aceite y sin ningún condimento) Reservamos

Separamos el brócoli en ramilletes medianos y los lavamos. Pelamos las zanahorias y las troceamos. Pelamos las patatas y las troceamos.

Colocamos las verduras en una olla con vaporera y las cocemos al vapor durante unos 4 o 5 minutos.

Exprimimos la naranja, colamos el zumo para evitar posibles pepitas y lo vertemos en el vaso de la batidora. Agregamos el aceite de oliva, el vinagre, las almendras tostadas, la sal y una pizca de pimienta molida. Batimos enérgicamente la vinagreta.

Repartimos los ramilletes de brócoli, las zanahorias y la patata en los platos y aliñamos con la vinagreta de naranja y almendras. Repartimos por encima las láminas de almendra tostada que teníamos reservadas. Servimos tibio.



lunes, 28 de enero de 2013

Pimientos confitados (caramelizados)




Me encanta ver los pimientos rojos, verdes y amarillos bien colocaditos en las fruterías o en los estantes de los supermercados, visualmente son muy atractivos. Pero es que además están tan ricos, un simple filete a la plancha acompañado de unos pimientos asados hacen el plato mucho más apetecible y sabroso.
Y qué me decís de lo bonitos que quedan con el caramelizado ¡ Irresistibles!  Pues además, están deliciosos.

Es probable que muchos de vosotros conozcáis la receta, porque se ha popularizado mucho, sobre todo a través del recetario de la Thermomix. Llevaba algún tiempo con la intención de hacerlos, por eso cuando el otro día cuando los vi en el mercado, fueron directos al carro. Pensé hacerlos con los tres, verde, rojo y amarillo, pero al final me decidí por los que veis.






INGREDIENTES:
 
  • 400 gr de pimientos (2 pimientos) 
  • 200 gr de azúcar
  • 100 ml de vinagre (de manzana)
  • 50 ml de agua
  • 1 cucharada sopera de licor o vino dulce (opcional) 







ELABORACIÓN: 

Utilicé 2 pimientos rojos y 2 pimientos amarillos y ,como quería que se caramelizaran por separado, usé dos cacerolas.
Lavamos y secamos los pimientos, les quitamos el rabo, les limpiamos de simientes y de las partes blancas. Los cortamos en cuadraditos pequeños o en juliana fina (que es como yo los he hecho).
En la cacerola echamos el azúcar, el vinagre y el agua y removemos bien para que se disuelva el azúcar. Cuando empiece a hervir, añadimos los pimientos cortados y dejamos que hierva de nuevo. Bajamos el fuego y dejamos que se vayan haciendo a fuego lento, con la cacerola destapada para que evapore el líquido.
Como a mitad de cocción les añadí una cucharada de Bénédictine (licor dulce), porque los probé y me parecía que predominaba en exceso el sabor a vinagre y en algún lado leí la opción de echarle vino dulce y como no tenía, pues recurrí al licor. Naturalmente el alcohol se evapora durante la cocción y el toque es apenas perceptible, pero lo suficiente para que ganen en sabor. Vosotros decidís si ponerle o no, porque no es imprescindible para que se confiten.
Los pimientos tienen que quedar melosos, no estamos haciendo mermelada, porque si dejamos que caramelicen en exceso, al enfriar se pondrán más duros y espesos e incomibles.
Una vez fuera del fuego, y cuando ya estén hechos, los introducimos en un tarro de cristal (que es lo que nos da con estas cantidades) y una vez fríos, los podemos tener un par de meses en el frigorífico.


 


En esta ocasión los he presentado sobre una tartaleta con queso cremoso de aceitunas (Quescrem), pero también quedan genial sobre una tostada untada con queso de cabra y los pimientos encima o sobre unas galletitas o cracker untadas con foie y los pimientos por encima o combinados en un volován con cebolla frita y beicón. También quedan genial, como he visto en un blog, servidos sobre una tosta y con una anchoa encima... en fin que tienen muchísimas posibilidades de combinación; siempre que os guste el contraste dulce/salado.

Si aún no los habéis probado os animo a que lo hagáis, ya veréis cómo se convierte en una de vuestras recetas más populares.





 

viernes, 11 de enero de 2013

Cómo hacer cebolla caramelizada (sin azúcar)





Seguro que muchos de vosotros habéis hecho estas fiestas algún aperitivo o canapé con cebolla caramelizada o la habéis servido como guarnición de una carne o pescado;  a mi me encanta, creo que si por mi fuera la pondría hasta en la tostada del desayuno... claro que si el desayuno consiste en unos huevos fritos con jamón, quedaría genial  : D
Antes de encontar esta receta en el blog Lazy Blog , solía añadirle azúcar moreno y/o unas gotas de vinagre balsámico de Módena, pero a veces me resultaba demasiado dulce. Con este sistema de cocción no utilizamos ningún tipo de azúcar y sin embargo la cebolla se carameliza y queda con un delicioso sabor dulce; una delicia; tan solo necesitáis tener un poquito de paciencia.  Probad y ya me contaréis.


INGREDIENTES: 
  • 3 cebollas grandes (como 1kg, para obtener unos 200gr de cebolla caramelizada)
  • 5 o 6 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas soperas de agua


ELABORACIÓN:

Pelamos y cortamos la cebolla en juliana fina o  brunoise (cuadraditos pequeños), dependiendo del uso que vayamos a darle. Si la queremos para un relleno o una salsa, es mejor el corte en brunoise para que no notemos los trozos de cebolla; si por el contrario vamos a utilizarla para aperitivos, como acompañamiento de una carne o pescado, para una tarta salada... y queremos darle protagonismo, es mejor el corte en juliana (así es como corté la de las fotos)



Ponemos el aceite en una sartén amplia  y lo llevamos a fuego medio. Cuando el aceite tome temperatura añadimos la cebolla y removemos bien para que toda la cebolla se impregne del aceite. Bajamos el fuego y dejamos que se vaya haciendo, vigilando y removiendo, para evitar que se nos queme.

Poco a poco va adquiriendo un color dorado. Hay que estar pendientes de todo el proceso, que dura unos 30 minutos, removiendo para que toda la cebolla se haga por igual. Todavía no necesita sal.




Conforme se va dorando se produce una curiosa reacción química (reacción de Maillard), en la que los azúcares que contiene la cebolla comienzan a derretirse como el caramelo, dando lugar a un bonito color marrón. Y utilizando el truco que nos enseña  Paco de Lazy Blog, añadimos una o dos cucharadas de agua y removemos bien, lo que ayuda a que los azúcares se disuelvan y se forme el caramelo, como el del flan. Removemos para que se coloree de forma uniforme toda la cebolla.



(Podéis observar el agua en el centro)

Mantenemos un tiempo más la cebolla a fuego lento (si es necesario añadimos algo más de agua) hasta que nos quede del color deseado.



Suelo hacer más cantidad de la que necesito en el momento; el resto la guardo en un frasco de cristal y la dejo en el frigorífico a la espera de ser consumida. He leído que también se puede congelar y que descongela en un par de minutos, pero hasta ahora no lo he probado.







Truco: ¿Lloráis a lágrima viva cortando la cebolla? Yo las dejo en el frigorífico de un día para otro y al cortarlas frías evitamos el lagrimeo.