domingo, 24 de marzo de 2013

Bacalao a la llauna

 


Quienes tenemos unos años, recordamos cuan diferente era la época de Cuaresma de nuestra niñez a la actual. ¿Recordáis lo que por entonces veíamos en una única televisión en blanco y negro? Películas sobre la pasión de Cristo y las interminables procesiones.  Los cines permanecían cerrados, la única música que se escuchaba en la radio era clásica o religiosa (imposible poner el tocadiscos o el cassete con tu música) Los viernes no se podía comer carne, por lo que los ingredientes con más presencia durante la Cuaresma eran las legumbres, los pescados, sobre todo el bacalao y las verduras, en los potajes, que venían a sustituir al compango o sacramentos (morcilla, chorizo...). Menos mal que los postres (torrijas, pestiños, monas de Pascua...) nos endulzaban un poco esos días tan tristones de nuestra infancia.

Precisamente el bacalao, gracias a su conservación en salazón, ha sido tradicionalmente en España un ingrediente fundamental en la cocina de Cuaresma : buñuelos, croquetas, con tomate, al pipil, rebozado, en potaje... son platos que encontramos en estas fechas. Y gracias a su gran aporte de proteínas, resultaba muy interesante desde el punto de vista nutricional, para equilibrar el menor consumo de carne.

A pesar de que es un pescado que en mi casa consumimos de forma muy habitual, en estas fechas parece casi obligado subir al blog una receta de bacalao.

El bacalao a la llauna es una receta típica de la gastronomía popular catalana. Un plato riquísimo, a pesar de su sencillez. El nombre se lo debe al recipiente donde se cocina  "la llauna"


INGREDIENTES:

  • 1Kg de bacalao desalado
  • 4 dientes de ajo
  • 1 cucharada de pimentón dulce (de la Vera)
  • 1 vaso de vino blanco
  • aceite de oliva virgen extra
  • perejil
  • harina
  • sal

 


ELABORACIÓN:

Una vez desalados los lomos de bacalao, los secamos bien con papel de cocina y los enharinamos ligeramente.

Ponemos un par de dedos de aceite en una sartén y los vamos friendo. Los pasamos a una fuente de horno.

Retiramos gran parte del aceite y en el resto doramos ligeramente dos de los cuatro  dientes de ajo laminados. Cuando comiencen a dorarse, retiramos la sartén del fuego y añadimos el pimentón y seguidamente el vaso de vino blanco (cuanto mejor sea este, así como el pimentón , el plato ganará en sabor), de este modo evitaremos que el pimentón se queme y nos arruine el plato. Salamos. Ponemos de nuevo al fuego y dejamos que hierva unos minutos.

Vertemos el contenido de la sartén sobre los lomos de bacalao, ponemos por encima los otros dos ajos laminados e introducimos al horno unos minutos en función grill.

Cuando saquemos la bandeja del horno le espolvoreamos con abundante perejil picado.




Me encanta la textura y el sabor del bacalao; me parece uno de los pescados más sabrosos. Aprovechando que tanto en nuestra gastronomía, como en la de otros países, hay una gran variedad de recetas de este pescado y dado que a mi familia también les gusta mucho, a menudo pruebo con diferentes elaboraciones y no me extraña nada que este bacalao a la llauna tenga tan buenas críticas, porque está buenísimo. Si me permitís un consejo, es que tanto el bacalao, como el pimentón y el vino sean de calidad, porque la receta gana mucho.



¿Sois de los afortunados en tomar vacaciones ? Os deseo que lo paséis genial, que el tiempo os sea favorable y podáis disfrutar de todas las actividades que tenéis previstas, que comáis rico, rico  y que a la vuelta nos reencontremos todos.
Si os quedáis en casa, seguro que también vais a disfrutar de unos días de descanso y relax, que siempre vienen bien. Sed felices. ; D



lunes, 18 de marzo de 2013

Tarta corazones con frosting de mascarpone

 

Llevo ya unos cuantos años compartiendo las tartas de cumpleaños de mi familia con los seguidores del blog. Empecé con la tarta tres chocolates para  María. De ella también compartí  la de marditos roedores,  la de piruletas  y hoy de nuevo os muestro la última que degustamos ayer mismo, aunque su cumple fue el día 14. ¿Os gusta? A ella, le encantó, igual que al resto de invitados y no solo por la presencia, sencilla y vistosa, también por lo riquísima que estaba con el frosting de mascarpone, cremoso y con un sabor muy rico.

 ¡Deliciosa!




Me decidí por preparar un bizcocho genovés, ideal para tartas rellenas. Un bizcocho sin  grasas ni levadura , muy tierno y esponjoso. Además sube tanto que se pueden hacer tres cortes.

Esta misma preparación sirve para hacer brazo gitano o bizcochos de soletilla.


INGREDIENTES DEL BIZCOCHO GENOVÉS: 

Para un molde de 24cm

La proporción de este bizcocho es la siguiente: 1huevo / 30 gr de harina/ 30 gr de azúcar  con esta simple proporción podréis adaptar las cantidades a vuestro molde.
  • 8 huevos
  • 240 gr de harina de repostería
  • 240 gr de azúcar
  • una pizca de sal
  • aroma de vainilla
INGREDIENTES DEL FROSTING DE QUESO:
  • 250 gr de queso mascarpone
  • 250 gr de queso cremoso blanco
  • 150 gr de azúcar glass
  • 600 ml de nata 35% M.G.
  • colorante
  • adornos de azúcar 
INGREDIENTES PARA EL ALMÍBAR:
  • 100 gr de azúcar
  • 100 gr de agua
  • 2 cucharadas soperas de licor o ron


 


ELABORACIÓN DEL BIZCOCHO GENOVÉS: 

Precalentamos el horno a 180º, con calor arriba/abajo

Encamisamos el molde: Lo untamos con mantequilla y lo espolvoreamos con harina. A mi me gusta poner un papel de hornear en la base, del mismo diámetro que el molde.

Llevamos al fuego una cacerola con agua, hasta que alcance los 40º (si no tenéis termómetro, poneros unas gotitas de agua en los labios y no tenéis que notar ni frío ni calor)

En un bol ponemos los huevos con el azúcar y lo introducimos en la cacerola con el agua templada. Con ayuda de unas varillas eléctricas montamos los huevos con el azúcar al baño María, cuando estén casi montados añadimos aroma y seguimos batiendo hasta que tripliquen el volumen y adquieran el "punto lápiz"; esto es, que podamos escribir un círculo, por ejemplo, y este permanezca.

Retiramos el bol de la cacerola con el agua y poco a poco, y con movimientos envolventes , vamos cerniendo la harina, a la que habremos añadido una pizca de sal. Es importante que este paso lo hagamos con mucho cuidado, porque este bizcocho no lleva levadura y ese aireado que le hemos dado a los huevos al batirlos es lo que hará que nuestro bizcocho crezca.

Volcamos la mezcla sobre el molde y con una espátula o similar, homogeneizamos la superficie. Lo llevamos al horno, a 180º con calor arriba y abajo (yo también le puse la función aire) , hasta que veamos que la superficie se dora y el bizcocho se desprende ligeramente de las paredes del molde. En mi horno, el tiempo de horneado fue de 20 minutos.

Dejamos reposar 5 minutos dentro del horno apagado y con la puerta abierta (para evitar el choque brusco de temperaturas y que no se nos baje mucho, aunque baja un poquito) y desmoldamos cuando esté frío.

Lo envolvemos en una bolsa de plástico y lo dejamos en la nevera, para ser utilizado al día siguiente.



ELABORACIÓN DEL ALMÍBAR:

Llevamos al fuego una cacerola con agua y azúcar, hacemos que hierva hasta que espese un poco.
Añadimos las cucharadas de ron o licor y dejamos que evapore el alcohol. Retiramos del fuego y dejamos templar.


ELABORACIÓN DEL FROSTING DE QUESO:

Montamos la nata. Para que nos monte bien, recordad que ha de estar muy fría. Si montamos la nata en exceso nos podemos encontrar con mantequilla, por eso hay que parar cuando empieza a hacer picos.

Vertemos en un bol el queso mascarpone, el queso cremoso y el azúcar glas. Batimos con unas varillas eléctricas (con las de montar, no con las cuchillas)

 Retiramos una parte, la suficiente para el relleno del bizcocho, y le añadimos unas gotitas de colorante (mejor quedarnos cortos de principio y luego añadir más hasta conseguir el tono deseado) y mezclamos bien, hasta homogeneizar la mezcla.



 




MONTAJE DE LA TARTA:

Cortamos el bizcocho en tres discos. Al cortarlo, poner un palillo en cada disco, de manera que coincidan los tres y a la hora de volver a montarlos, hemos de hacer que vuelvan a coincidir.

Calamos los discos de bizcocho con el almíbar.

Añadimos el frosting de queso rosa y montamos el siguiente disco sin presionar.

Con ayuda de una espátula cubrimos la tarta con el frosting blanco (adornarla a vuestro gusto, yo quería que tuviese este aspecto informal)
Salpicamos con los adornos de azúcar elegidos.

Refrigeramos hasta la hora de servir.



En estas fotos podéis apreciar el corte de la tarta y el color que le dí al frosting de queso con unas gotitas de colorante. Un bonito contraste.



Aprovecho la entrada de hoy para felicitar a todos los papás seguidores del blog, así como a los Pepes, Pepitas, Joses, Josefas y  Marijoses. ¡Felicidades!