Con la llegada del buen tiempo nos decantamos por comidas más ligeras y fresquitas. Este pastel de pescado es una muy buena opción, aunque podemos degustarlo caliente, queda perfecto tibio o frío, acompañado con una rica salsa y una ensalada, puede ser un magnífico y nutritivo plato único.
Ideal para los peques y aquellos a los que les gusta el pescado limpito, sin una sola espina.
Es muy fácil de elaborar y el resultado es exquisito. Perfecto para hacerlo con antelación y llevarlo en el tupper o encontrarse con la comida hecha a la vuelta del trabajo ;)
No dudéis en prepararlo. Os encantará.
INGREDIENTES:
- 300 gr de pescado blanco (merluza, lubina, dorada, bacalao,rape...)
- 8 gambones (o langostinos, gambas, mejillones...)
- 4 huevos
- 1 yogur natural griego (125 gr)
- 300 gr de tomate frito casero
- sal
- pimienta
- aceite de oliva o mantequilla
- 1 cucharada de pan rallado
ELABORACIÓN:
Llevamos al fuego una cacerola con el pescado cubierto de agua y sal. Una vez que comience a hervir, apartamos del fuego, tapamos la cacerola y dejamos el pescado dentro 5 minutos.
Escurrimos el pescado, lo secamos con papel absorbente y lo desmigamos, quitando pieles y espinas. Reservamos.
Batimos los huevos, el yogur y el tomate frito ( TRUCO: Aproveché una salsa de tomate casera que me había sobrado de una preparación con bacalao y pimientos rojos)
Mezclamos la merluza desmenuzada con el batido de huevo, yogur y tomate. Salpimentamos.
Pelamos los gambones. Se los puse, porque tenía varios rondando por el congelador y encontré la oportunidad de gastarlos en esta preparación. Si bien la receta gana con ellos, tampoco son imprescindibles.
Untamos un molde apto para el horno, con una capa ligera de aceite de oliva y espolvoreamos con pan rallado, eliminando el exceso.
Vertemos la mitad de la mezcla y repartimos la mitad de los gambones, seguimos vertiendo el resto de la preparación y terminamos con la otra mitad de los gambones.
Llevamos al horno precalentado a 180º, con calor arriba y abajo (también le puse el aire) durante 45 minutos. (Pinchamos con una brocheta para comprobar que está en su punto; esta ha de salir limpia)
Dejamos templar y desmoldamos.
Podemos servirlo caliente, frío o templado. Está muy rico solo, pero queda muy bien si lo acompañamos de una salsa de tomate o de mayonesa o de pimientos e incluso de una ensalada.
Nota:
Si lo váis a preparar con antelación, dejarlo en el frigorífico bien envuelto en papel film para evitar que se reseque.