Recuerdo que mi madre solía tener siempre una caja de galletas surtidas Cuétara; en cuanto la abría mi mano se iba derecha a las galletas rellenas de limón y si podía, me las terminaba todas. Eran mis preferidas y a día de hoy siguen siendo las que más me gustan, y es que el sabor cítrico es uno de mis preferidos en la repostería.
El lemond curd es
una especialidad inglesa, que se servía sobre scones o pan para
acompañar el té de la tarde. También se la conoce como cuajada de limón o mantequilla de limón.
Es ideal para relleno de tartas, tartaletas, pasteles, galletas... dada su textura cremosa y suave. A mi, a parte de comérmela a cucharadas ;) , me gusta añadirla al yogur natural o tomarla por las mañanas bien extendida en mi tostada de pan de avena o centeno, es mi manera de empezar el día con una buena dosis de energía positiva ; D
Es ideal para relleno de tartas, tartaletas, pasteles, galletas... dada su textura cremosa y suave. A mi, a parte de comérmela a cucharadas ;) , me gusta añadirla al yogur natural o tomarla por las mañanas bien extendida en mi tostada de pan de avena o centeno, es mi manera de empezar el día con una buena dosis de energía positiva ; D
Seguro que ya la habéis hecho casi tod@s, porque es una receta que se repite en la mayoría de blogs (el mío no iba a ser menos jajaja) Pero si aún no la habéis hecho os sugiero que os pongáis manos a la obra y disfrutéis del sabor de esta delicia.
INGREDIENTES:
Estas cantidades son para un frasco de aproximadamente 450 gr.
- 2 limones
- 2 huevos
- 100 gr de azúcar glass
- 50 gr de mantequilla
ELABORACIÓN:
Rallamos la piel limpia y seca de los limones, evitando la parte blanca para que no nos amargue la crema.
Exprimimos los limones y colamos el zumo
Batimos el zumo de los limones, la piel rallada, el azúcar y los huevos ligeramente batidos, lo suficiente para que se mezclen.
Ponemos todos los ingredientes dentro de un cazo y lo llevamos al fuego, a temperatura media (entre 65 y 68º, con esta temperatura evitamos que nos cuaje el huevo)
Removemos durante el tiempo que esté en el fuego. Cuando tenga consistencia cremosa, lo retiramos del fuego y lo colamos a otro recipiente.
Añadimos la mantequilla y mezclamos hasta que está funda.
Notas:
Salvo que necesite rellenar mucho, prefiero hacer poca cantidad y hacer más cuando lo necesite, porque en el frigorífico dura unos días. Con estas cantidades obtenemos un tarro como el de la fotografía, para que os hagáis una idea.
Ha de guardarse en el frigorífico muy bien tapada.
Fuente: Gastronomíaycia